Ubicado en la calle México 564, en el límite entre Monserrat y San Telmo, se alza un imponente palacio neoclásico que guarda gran parte de la historia literaria de Argentina. Aunque durante años fue una joya oculta, hoy este edificio —antigua sede de la Biblioteca Nacional— vive un renacimiento gracias a un grupo de especialistas que invitan a redescubrir su esplendor.
Un espacio de película
Diseñado por el arquitecto Carlos Morra e inaugurado en 1901, el edificio fue originalmente pensado para la Lotería Nacional, pero terminó convirtiéndose en una «ciudad de libros» bajo la gestión de Paul Groussac. Su arquitectura es fascinante:
- La Sala de Lectura: Posee una atmósfera que recuerda a decorados de películas como Hogwarts, con bibliotecas de madera y un sistema de escaleras que alcanzan los tomos más altos.
- La Cúpula: Decorada con nombres de antiguos directores y escudos nacionales, cuenta con un vitral barcelonés (actualmente en restauración) que representa el cielo estrellado del Cono Sur.
- El Reloj Patrón: Un sistema francés que Groussac utilizaba para sincronizar todos los relojes del edificio y avisar, mediante una campana, el fin de la jornada de lectura.

El refugio de Borges
Uno de los mayores atractivos es el despacho del primer piso donde Jorge Luis Borges ejerció como director durante 18 años (1955-1973). A pesar de su ceguera, fue en ese escritorio circular donde el autor de El Aleph trabajó y pulió su obra, rodeado de una arquitectura que hoy alberga el Centro de Estudios que lleva su nombre.
Presente y futuro
Tras la mudanza de la Biblioteca a su actual sede en la calle Agüero en 1992, el edificio de la calle México pasó por periodos de abandono9. Actualmente se encuentra en un proceso de refacción que busca devolverle su gloria original.
Información para visitantes:
- Se realizan visitas guiadas con cupos limitados.
- Debido a las obras, por el momento el recorrido no es apto para personas con movilidad reducida.
- No se puede acceder aún al mítico ascensor antiguo, pero sí al majestuoso hall de mármol y a las oficinas de Borges.

