El lenguaje como regalo: Lo que nos dejó la última actualización de la RAE

Cada diciembre, la Real Academia Española (RAE) nos entrega un «paquete» bajo el árbol: la actualización de su Diccionario. Más allá de simples definiciones, estas incorporaciones son una radiografía de nuestra época, desde los avances de la ciencia hasta los modismos que saltan de las redes sociales a la norma culta.

Aquí te presentamos un resumen de lo más destacado, entre «extranjerismos crudos» y palabras con nuevos aires.

La era digital: De la adaptación al «extranjerismo crudo»

El mundo virtual es, quizás, el motor más rápido de cambio lingüístico. La RAE ha respondido con dos enfoques:

  • Adaptación total: Se incorpora loguearse, permitiendo su uso para la acción de acceder a sistemas informáticos mediante identificación o contraseña.
  • Extranjerismos crudos: Términos que mantienen su ortografía original pero que, según la norma, deben escribirse siempre en cursiva: gif, hashtag, mailing y streaming.
  • Identidad generacional: Se oficializa el adjetivo milenial para referirse a las personas nacidas en las últimas dos décadas del siglo XX.
El lenguaje coloquial y sus nuevas victorias

El uso diario ha logrado que palabras ya existentes ganen batallas por nuevas acepciones:

  • Brutal: Tras años de uso popular, ahora se acepta oficialmente con el significado de algo magnífico o maravilloso, alejándose de su origen vinculado a la violencia.
  • Directo: Se suma la acepción para transmisiones de radio, televisión o internet realizadas en tiempo real.
  • Chapar: Además de sus múltiples significados anteriores, ahora define el cierre de un establecimiento u organismo.
  • Marcianada: Una palabra simpática para definir hechos raros, extravagantes o directamente disparatados.
  • Eco: Se reconoce su uso coloquial como abreviatura de ecografía.
Expresiones compuestas: La riqueza de las frases hechas

La RAE no solo agrega palabras sueltas, sino también formas complejas que usamos habitualmente:

  • Alfombra mágica: Definida desde el imaginario de los cuentos orientales como un tejido capaz de transportar personas por el aire.
  • Foto de familia: Se extiende su significado a grupos ordenados de personas con un fin común, como mandatarios en cumbres o gabinetes de gobierno.
  • Juguete roto: Una expresión punzante para definir a personas que, tras alcanzar la fama, caen en el olvido profesional y social.
El lenguaje de la ciencia y la realidad social

La Academia ha mostrado celeridad al integrar términos que definen fenómenos contemporáneos y avances científicos:

  • Turismofobia: Define el rechazo al turismo masificado por su impacto negativo en el entorno y la vida local.
  • Ciencias exactas y salud: Se incorporan términos como gravitón (partícula hipotética de la interacción gravitatoria), termoquímico, y términos médicos como narcoléptico y cuperosis (sinónimo de rosácea).
  • Meteorología: Aparecen engelamiento y engelante, referidos a la congelación inmediata de gotas de agua al impactar superficies.
  • Arte y dieta: Se suman microteatro (obras breves en espacios reducidos) y crudivorismo (dieta de productos sin procesar).
El español panhispánico: Morros y cubeteras

La lengua española pertenece a sus 23 academias en el mundo, y esta actualización lo demuestra:

  • Morro: Además de sus acepciones físicas y animales, se reconoce su uso en México y El Salvador para llamar a un niño o muchacho18. También se validan expresiones como «beber a morro» (directamente de la botella) o «estar de morros» (enojado).
  • Cubetera: Mientras que habitualmente es el molde para hielos, en Bolivia ahora también designa al recipiente para mantener frías las botellas.

Dato curioso: Mientras la RAE se esfuerza por limpiar y dar esplendor, el ingenio popular a veces va más rápido (y de forma accidentada). El texto original nos advierte sobre el peligro de «verberizar» sustantivos, como el caso de «accesorió», una «marcianada» que, por ahora, se queda fuera de los libros oficiales.