Terror 2020

En este año pandémico somos testigos de un resurgimiento de este género, con la premiada escritora Mariana Enríquez a la cabeza.

“La pandemia agravó la dimensión social del miedo, cuchicheando al oído de los miedos ancestrales”. Pablo Martínez Burkett.

Todos hemos pasado por la etapa del fanatismo del terror en la preadolescencia. Los que tuvimos la suerte de conocer a Edgar Allan Poe por ese entonces, nos zambullimos de cabeza en ese mundo y continuamos arrasando cuanto libro de terror nos cruzábamos. Autores como Stephen King, P. H. Lovecraft, Elsa Bornemann, Horacio Quiroga, entre otros, eran la norma. Ahora vemos un resurgimiento en el interés por el género de terror entre los adultos también. Incluso la escritora argentina Mariana Eníquez, directora del área de Letras del Fondo Nacional de las Artes, convocó por primera en la historia del organismo a un concurso de letras enfocado en los géneros de ciencia ficción, fantástico y terror. Por el motivo que sea, siempre es bienvenido que más y más personas elijan un libro para pasar un lindo rato de su tiempo.

En la nueva era digital, la tecnología se suma a la labor de fomentar la lectura y, desde plataformas digitales, de streaming, audiolibros y muchas opciones más, acercan la literatura a un público cada vez más amplio.

“Las plataformas de streaming muestran un reverdecer del terror como género —confirma Pablo Martínez Burkett, escritor y máster en escritura creativa por la Universidad de Salamanca—. Con la literatura pasa lo mismo. No importa cuántas veces se haya declarado el ocaso, cada generación encuentra una forma nueva de contar lo mismo: la inquietud que nos provoca lo desconocido. La pandemia agravó la dimensión social del miedo, cuchicheando al oído de los miedos ancestrales“. Para el autor de Forjador de penumbras, el terror doméstico va encontrando su identidad. “Con notas propias, a partir del mestizaje de las convenciones del género con nuestras tradiciones. Esta es la hora. Además, quienes hoy trascienden las fronteras escriben un terror bien argento y son escritoras formidables”. En esta línea, Martínez Burkett recomienda La lengua de los Geckos (Muerde Muertos), de Fabián García.

También están los éxitos de streaming como SabrinaStrangers Things o La maldición de Bly Manor, que también lanzan sus libros”. La autora de Cómo entender a los chicos… y conquistar su corazón señala que en la Argentina hay especialistas BBB (Bloggers, Booktubers y Bookstagrammers) en el género.”Destaco a Coos Burton que lleva tiempo recomendando buenos libros, y asustándonos un poco también con sus producciones”.

Ocho libros que dan miedo (recomendados por La Nación)
La sangre manda (Plaza y Janés), de Stephen King

Este volumen recopila cuatro novelas cortas del maestro del terror que atraviesan varios periodos de su producción: La sangre manda, protagonizada por la investigadora médium Holly Gibney; El teléfono del señor Harrigan, que cuenta el vínculo entre un anciano millonario, un niño lector y la tecnología; el clásico La rata (con un escritor obsesionado con la idea del éxito) y La vida de Chuck.

Ultra/Tumba (Literatura Random House), de Leo Oyola

El retorno de Oyola a las librerías después de una larga pausa sorprendió con un híbrido entre la literatura de zombis, las narraciones carcelarias o “tumberas” (en la jerga criolla) y cierta atmósfera de cómic, donde lo más imprevisible se ajusta a una lógica. Ambientada en una cárcel argentina, la novela también cuenta la historia de amor entre una presa y una guardia en medio de un motín ultraviolento.

Sol de medianoche (Alfaguara), de Stephenie Meyer

La nueva novela de la creadora de la serie romántico-vampírica Crepúsculo, que fue llevada al cine con éxito, narra la historia de amor entre Isabella Swan y Edward Cullen desde el punto de vista del “joven” vampiro. Suerte de precuela de la tetralogía que la hizo célebre, la autora pudo superar la “maldición” de Sol de medianoche y publicarla por fin en agosto de este año.

La casa infernal (Minotauro), de Richard Matheson

Clásico del terror y en particular del subgénero de las casas embrujadas, esta novela de Matheson reconstruye la expedición científica de un grupo de personas a la mansión de Emeric Belasco. Parapsicología, espiritismo y violencia se conjugan en esta obra que fue llevada al cine y adaptada al cómic. Tiene varias similitudes con la precursora La maldición de Hill House, de Shirley Jackson, en la que se basa la serie homónima de Netflix.

El relato del monstruo (Umbriel), de Shaun Hamill

Para Stephen King, esta novela de prosa simple y bella “combina de manera brillante los mitos de H. P. Lovecraft con la historia de una familia actual que se ve amenazada por fuerzas supernaturales que solo quieren destruirla”. Narrada por el hijo menor de la familia que, como su madre y sus hermanas, recibe la visita nocturna de una criatura espeluznante, la novela asocia la ruina económica de los Turner con el terror sobrenatural de una maldición que atraviesa las generaciones.

Ahora solo queda la ciudad (Ayarmanot), de Cristian Romero

“Como se lo imaginó, hay cientos de larvas adheridas a la pared. Gusanos inmensos que se inflan y desinflan, llenos de protuberancias que brillan por la humedad de su piel. El Eterno se acerca y pone las palmas de las manos sobre una de las larvas con una suavidad casi que maternal. Luego la desprende de la pared, como si fuese una herida a la que se le debe tratar con mucho cuidado”, se lee en “Más allá de las ruinas”, uno de los ocho cuentos de este narrador colombiano. Sus historias transcurren, como exige el género, en casonas góticas abandonados y bosques lúgubres, pero también en espacios reconocibles como vagones de metro, clínicas y casas de las que es imperioso escapar. Romero forma parte de la antología Bogotá39, con textos de escritores de América Latina menores de 40 años.

Tierra fresca de su tumba (Marciana), de Giovanna Rivero

Otra obra maestra de la escritora boliviana, con seis cuentos donde temáticas como la violencia de género, las adicciones y la xenofobia se enmascaran con la “poesía de lo monstruoso”, como escribe su compatriota, la escritora Liliana Colanzi. “Tengo dos opciones para la princesa. Raparla. Dejarle el cuero liso para que todos sepan que ella y sus ancestros deben un buen dinero. O rajarla. Kenya ni siquiera tuvo tiempo de escoger entre esas dos supuestas opciones. En unos segundos el sujeto tomó la navaja de la bella Luna Sangrienta y le rajó el costado izquierdo de la boca, casi hasta la oreja. Hubo sangre negra en el pasto. Hubo sangre. Mucha. Hubo quizás ríos espeluznantes de sangre que fertilizaron a la mala los sembradíos, briznas invisibles y viscosas que todo lo pringaron, el aire y la respiración, la madera y el hierro”, se lee en “Piel de asno”. De Rivero también se puede encontrar en las librerías Para comerte mejor, publicado por Final Abierto.

El miedo y su sombra. Cuentos clásicos de terror (1814-1914) (Edhasa), de Leslie S. Klinger

Esta antología a cargo del escritor y editor estadounidense Leslie S. Klinger, agrupa relatos escritos entre 1814 y 1914, periodo en el que tuvo lugar el apogeo del romanticismo literario. Incluye narraciones de M. R. James, Ambrose Bierce, Arthur Conan Doyle, Saki, E. T. A. Hoffmann, Bram Stoker, Sarah Orne Jewett, W. C. Morrow, Sheridan Le Fanu, Kate Chopin y Théophile Gautier, entre otros fundadores del terror moderno. Vampiros, sadismo, terror psicológico, fantasmas y momias en un volumen que incluye relatos de autores aún poco conocidos.

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